miércoles, mayo 07, 2008

¿Qué mierda hago aquí?

Las luces explotan en mi rostro mientras retumba Chemical Brothers. Mis compañeros de decidía miran atónitos a Dave Haslam. Estoy en la fiesta de la Hacienda en Aura. Chicas con jeans mascados y chicles apretados. Niños risueños de camisas estrechas y piernas abiertas. Todos con los rostros distorsionados y los cuerpos quebrados. Una vez más en mi vida me volví a preguntar ¿Qué mierda hago aquí?

Me doy cuenta que gran parte de mi vida me he estado preguntando ¿Qué mierda hago aquí? He vivido una vida de ¿Qué mierda hago aquí? Y tras treinta años estoy parado en medio de zombis poseros preguntándome ¿Qué mierda hago aquí?

Recuerdo que a los 15 años (a la mitad de mi vida) prometí nunca más ir a donde no me sintiera cómodo para jamás más decir ¿Qué mierda hago aquí? Llegué siempre justo al límite, al filo de la boca sonriente y los labios torcidos; sin embargo, nunca pude huir de esa interrogante.

A lo largo de mi vida he ido notando que bajo este custionamiento grave y distorsionada, simple pero poderosa, en la que se maneja el mundo: la gran onda del ¿Qué mierda hago aquí?, hay una baja frecuencia muy tenue y liviana que me libera de este trance. De esta maldita pregunta que decora mi vida.

Cuando deambulaba por la universidad. Entre esos pasillos de figuras y figuretis entendí que ese no era mi sitio. La cerveza se rebalsaba de mi boca y el dinero se agotaba sin ni siquiera tenerlo. Cuando se puso de moda tener novia yo salí de mi celibato obligado y decidí lanzarme a la línea alta. Esa achica fue la única que me miro, habló y pestañó. No me importó si era inteligente, interesante o bonita. (Era de todo un poco). Simplemente la hice mi enamorada. En ese instante fue que logré tocar un acorde nuevo y extraño en mi vida. Pude, por primera vez, mandar a todos a la mierda. Fue una gran sensación. No necesitaba de nadie nada. Por primera vez no me pregunte ¿Qué mierda hago aquí? Sin embargo, ella, una loca esquizofrénica, vanidosa y ególatra, destruyó con su voz cualquier rastro de esta pequeña frecuencia de tranquilidad.

Pase años intentado encontrar ese tono único y formidable que habia conocido por solo instantes.
Con mi primera novia de verdad (la del párrafo anterior no cuenta) intenté enamorarme sin amar, sin obsesionarme, sin ilusionarme. Tratando de ser parte de este mundo, en donde todos se bañan en su estiercol. Donde nadie se pregunta ¿Qué mierda hago aquí? Sin darme cuenta me enamoré, obsesioné e ilusioné. Por un momento encontré ese sonido bajo, etéreo y rítmico. Otra vez lo sentía. Sabia donde estaba y me gustaba estar allí. Intente captar el instante y me obsesioné con eso. Me autodestruí. Me obnubilé. La perdí

Con mi tercera novia decidí caminar al filo de la cornisa mirando de lejos toda esa mierda. Es así que ella me miró y me alcanzó. Se enamoró de mí y yo volví a encontrar ese acorde. Esta vez no solo fue un instante, sino, más bien, un tono constante el cual no iba ni muy alto ni muy bajo. Hasta que desapareció. Ella se enamoró y yo no. Una vez en su casa, hablando con sus papás y hermanos en la mesa, me volví a preguntar ¿Qué mierda hago aquí?

Hoy estoy en esta megalómana discoteca frente a un DJ y al costado de decenas de fantoches banales preguntándome ¿Qué mierda hago aquí?, la diferencia es que ahora sí se donde quiero estar. Se a donde quiero llegar. Donde está ella. Donde está esa armonía única e indescriptible. Ese acorde intenso pero delicioso, suave pero demoledor. Por primera vez en mi vida no solo se donde no quiero estar, sino se donde quiero terminar.

Esta canción es todo lo quiero hacer: Las Pelotas -Más que un deseo (Gracias por regalármela)




Más que un deseo
perfuma la noche,
no hace falta decir
por qué fue,
Busco tus ojos
si estoy nublado.
harto de mirar la realidad llegar.
el mar se mueve en el fondo,
no paramos de reír.
Si quiero abrazarte
hoy no tengo nada.
hasta donde puedo llegar no se.
el mar se mueve en el fondo,
no paramos de reír.
Te encontrare donde pueda,
me llevaras hasta el cielo,
perduraras en el aire
mientras te vuelvo un sueño.

3 comentarios:

Chizito Fiesta dijo...

Preparáos para la fiesta...

http://chizito-fiesta.blogspot.com/

wilmeRafael dijo...

A veces sin querer nos obesesionamos e ilusionamos, eso es cierto. Ese es el momento donde pierdes el control del barco, estas a la deriva y poco a poco te vas preguntando ¿Qué mierda hago aquí? o sea ella no me quiere como yo sí, ella no me busca como yo sí, ella no me jode como yo sí, y cuando nos percatamos de la realidad, ella ya no está, se hartó, se aburrió, se cansó. Pero como dices uno aprende a amar cayéndose y levantándose, hasta saber dónde estas y adónde vas.

Raulín Raulón... dijo...

Es lo chévere de encontrar un sitio seguro para descansar.

A veces he dentido que por no dejarme llevar por mis pasos, suelo perderme más todavía. Ahora que trato de dejarme caminar, siento lo lívido de andar a inercia, sin latido casi...