jueves, marzo 06, 2008

No te olvido

Mis parpados se despegan y veo la luz al final de mis ojos. No sé donde estoy acostado. No sé donde estoy viviendo. Sé quien soy, pero no sé quien está detrás de la puerta. Mi brazo está congelado y casi no puedo moverlo. Intento sentarme y un mareo me devanea por toda la cama. Mi lengua está tan dura como una tabla de picar.

Sé como funciona un motor diesel, pero no sé quienes son esos dos chicos de la foto en mi velador. Sé todo sobre la teología de la liberación, pero no sé quien es esa señora del cuadro colgado frente a mi cama. Sé que me llamo Nino, pero no sé como llegué hasta este vetusto e inflado cuerpo. Casi no me puedo mover y menos hablar. Cada movimiento es como un espasmo. De mi garganta solo salen aullidos y no palabras.

Me recuerdo en traje, camisa negra y corbata blanca, con el cabello bien mojado y para atrás y con una barba negra perfectamente recortada. Me recuerdo siempre oliendo a perfume Lancaster y el aliento con aroma a whisky. Siempre con un saludo firme siendo el perfecto anfitrión de presidentes, ministros, congresistas y gerentes. Cómo puedo estar ahora apoltronado en esta fina cama de roble con unas medias rojas, un pantalón de buzo de franela y un polo de rayas manchado con comida. Con este cabello tan blanco y esta barba tan larga. Ni siquiera puedo dar la mano para saludar.

Es como uno de esos sueños del cual no te puedes despertar. Estas consciente de estar inconsciente. Pero esto no es un sueño sino la realidad. Mis dedos gordos del pie se mueven a mis órdenes y mi lengua saca la saliva que se acumula en mi boca. Un grito fuerte, rasposo y desesperado sale de mi garganta.

Una niña toda de blanco, pálida y con chapas entra a mi habitación. Señor Nino, ya se despertó justo para tomar sus pastillas. Se que son 9 tabletas, cada 4 horas. Para la hipertensión, la irrigación, la diabetes, las nauseas, el dolor de cabeza, la acidez y el corazón. ¿Quién es usted, mi hija, mi esposa, mi sobrina, mi nieta, mi prima, mi secretaria?

Soy Valeria. No te conozco, no los conozco. Soy su enfermera, ellos son sus hijos y ella su esposa. Yo soy Nino, administrador de empresas, master en Relaciones Públicas y gerente de varias empresas. Usted es el señor Roberto, Nino para sus amigos y está casado con dos hijos y una nieta.

¿Esto es un manicomio, un hospital o un asilo? Esta es su casa y yo soy su enfermera. Mire, el de la foto es Santiago su hijo. ¿Es un niño? No, él ya es grande, es periodista y trabaja en El Mercurio. Yo lo recuerdo. Rubio, blanco como chantillí, sentado en mis piernas manejando el auto, moviendo su cabeza hacia un lado, como mirando por el espejo retrovisor. ¿Cuándo creció tanto?

Llámelo señor Roberto, llámelo. Recuerdo que su número de celular es el 1558569364 ¿Cómo se llama?, Santiago, él es el menor, el mayor se llama Andrés. Claro Andrés, recuerdo también su número, es el 1561901567.

¡Hola hijo¡ ¿Aló Papá cómo estás, qué haciendo? Parece que él me conoce. No se sorprende, parece que siempre lo llamo. Tiene la voz firme, de adulto, seguro de si mismo. Hijo no me acuerdo de tí, no sé quien eres. ¿Cómo que no te acuerdas de mi, y cómo me estás llamando? Se le escucha alegre, como si se divirtiera conmigo. Una señorita acá a mi lado marcó tu número, ¿Dime hijo fui un buen padre? Claro papi, cómo va ser, claro que sí. Hijo perdóname, pero no me acuerdo de ti.

Cuelgo y cierro mis ojos con fuerza. Quiero dormir. Ruego que cuando despierte nuevamente recuerde quienes son estas personas.


Hay una escena en la película "El Hijo de la Novia", en donde el personaje de Ricardo Darín está con su mamá en la banca de un asilo. Él le dice que siempre quiso ser un buen hijo y se pone a llorar. Ella en medio de su enfermedad (Alzheimer) le alcanza a decir: "Yo te cuido, yo te quiero". Inevitablemente esa escena siempre me anuda la garganta. No encontré ese fragmento en Youtube, a cambio el trailer por si alguien no sabe de qué película hablo.

2 comentarios:

LenITA dijo...

Se ve buena, la voi a vr...

aLexandra dijo...

a mí me gustó. la película no, porque no la vi. lo que escribiste.