domingo, agosto 05, 2007

Ruta para ciegos

Una vez más estoy frente a este camino. Dos paralelas que se unen en la oscuridad. Una ruta, un trayecto, un fin. ¿Corro, trepo, troto o camino? He desechado un mapa, la brújula y no le hago caso al sol. Caminaré de espaldas y con los ojos bien cerrados.

Bucearé contra la corriente y correré en el sentido contrario a las manecillas del reloj. Siempre huyendo del horizonte. Siempre seguro de no estar seguro. Caminaré de espaldas con los pies volteados y a ciegas pero mirando con el ojo de mi nuca.

Ella pide que me aleje pero se acerca. Me empuja pero me atrae. Me espanta pero me llama. Yo la ignoro pero la espió, la evito pero la me la tropiezo, le huyo pero siempre me la encuentro.

No me gustas porque espantas mis promesas, ignoras mis juramentos, destrozas mis sueños. No me encantas porque atraviesas mis pasos, corrompes mis ilusiones, aceptas mis palabras. No me atraes porque respiras mi aliento, obsequias tu cuello, abrazas mi mano. Te quiero porque huyes de tus deseos, apartas tus sensaciones, reconoces tus debilidades.

Las palabras están de cabeza y el mundo gira al inverso. Salto y me hundo, corro y me alejo, te traigo pero te vas. Una ruta para atrás con curvas rectas, cerros profundos y pendientes muy planas. En zigzag, sin parar, sin hablar y sin sentir.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Sabes qué se siente tener un nudo en la garganta y ya no poder gritarlo? Sabes qué se siente no poder decir más lo que sientes?
Sabes?

Diegol dijo...

Estoy aprendiendo a no decir lo que siento. Pero no soy muy bueno. Todo lo que he escrito esta al revés, leelo de nuevo y entenderás

Anónimo dijo...

Sí lo entendí. Por eso pregunto si aún sabes lo que es sentir lo que te digo. Parece que no.

Raulín Raulón... dijo...

Parece que el mundo escapa a la misma velocidad en la que tratamos de alcanzarlo.